Conclusión (pt. 21/?) - Admiración e inspiración // Sentido y dirección
Hoy he limpiado mi habitación. En la estantería tengo, entre otras muchas cosas⚊tales como una oveja que se quiere tragar un gofre de la cocina de una ardilla de los Sylvanian Families, un dinosaurio que camina entre piedras de playa, o rompecabezas que sólo sabe resolver mi hermano⚊, una pila de todas las cartas y mensajes que me han dado a lo largo de mi vida. Decidí abrir la última carta. Es de una amiga que, el día de su cumpleaños, nos dio a cada uno de sus invitados un recordatorio de por qué le éramos importantes. Además de darme ánimos estudiando, enumeró una serie de cosas que le inspiraban de mí.
Cuando la leí por primera vez abracé a esa amiga y le di mis gracias más sentidas. La segunda⚊ya en mi casa, sin las prisas de continuar con el juego de mesa en el que estuviéramos enfrascados, pero todavía con la cabeza algo ausente⚊me arrancó una sonrisa. La tercera, la de hoy, me ha dado una nueva perspectiva de quién soy y del sentido de mi esfuerzo.
Side A - Admiración // Dirección
Siempre he tendido a esforzarme mucho en lo académico, tanto por voluntad propia como porque me gustaba que se me dijera lo bien que lo hacía. Me costaba ir hacia los demás desde lo que esencialmente podía yo ofrecer⚊poco o nada⚊tanto por diferencias abismales que en realidad no existían, como por timidez y falta de autoestima. Un número es algo objetivo. Puedes pasar el dedo por el relieve del bolígrafo en un SB, en un 10, en un "Sigue así! :)", y saber que al menos ahí, tu existencia es validada.
Lo que realmente era adictivo no era tanto esa aprobación por parte de los profesores sino la de los demás de la clase. Le daba⚊le da a veces todavía⚊el sentido a todas mis horas. No importaba si había partido las minas del lápiz a conciencia contra los papeles de pura frustración, si había llorado por tener que salir a cortarme las puntas rotas en la peluquería en vez de estar enfrascada en a saber qué tema de Biología, si me sentía miserable. Me admiraban.
Desde fuera es fácil comprender el esqueleto viciado que sustentaba mis días. Puesto que no me siento capaz de acercarme a Ellos™, que la única forma que conozco de relación con los demás y conmigo es a través de mi excelencia, seguiré tratando de alcanzar ésta. Así podré explicar que nadie nuevo me hable, que yo no sea capaz de invitar a ningún conocido a tomar un café, que me considere demasiado miserable para amar o ser amada; estoy ocupada. Y lo estoy haciendo bien, porque dicen que me admiran. ¿Qué era salvo un perro haciendo piruetas por cuatro migajas de atención? No era nada.
Cuando pasé del instituto a la universidad, salí del microscópico estanque en el que nadaba. Comprendí al poco que hay otros peces más grandes en el río, y habrán mayores en el mar. Incluso si los supero, si me esfuerzo hasta lo insostenible, se me dejará de evaluar en pocos años. A partir de ese momento, mi valor se reducirá a recuerdos cada vez más distantes.
Asimilar ese esquema fue duro. Encendí una luz: lo que ya intuía y vi frente a frente⚊años viviendo para expectativas ajenas que yo creía que existían, saber que esos fantasmas se habían enraizado en todo mi ser⚊me asqueó. Tenía algo difícil que hacer: llenar un vacío que lo consumía todo. Lo intenté. Lo intento. Trato de no pensar en términos de productividad con mis hobbies. Voy hacia los demás a pesar de mí misma. No siempre le enseño a todo el mundo lo que creo o digo puesto que nació de un deseo mío, propio. Me muerdo la lengua para no sentir que debo autodenigrarme por un mínimo error. Intento respetarme como lo intento con los demás.
Casi nunca consigo hacer nada de eso. Es fácil decir "me marcho de esta casa, quiero explorar otros caminos". Es imposible hacerlo cuando miras las paredes y comprendes que las empapelaste con tu piel hace años, y que cada losa respira a tu ritmo.
Como me sentía cada vez más atrapada, comencé a menospreciar de puertas para adentro los cumplidos. En mi cabeza, el famoso "te admiro" suena a "¡Sigue así, que te miramos desde aquí! ¡Te diremos bravo aunque de puertas para adentro te estés estampando el cráneo contra las esquinas! ¡Eres tan fuerte!". No me malinterpretéis; sé que era un apoyo que se me daba con la mejor de las intenciones. Nadie ojea tras bambalinas porque pongo esfuerzo en ello. El problema radicaba en mí, en que necesitaba estar constantemente validada, y que mi voz nunca sería la suficiente. En consecuencia, para mí los cumplidos reforzaban una grieta infranqueable. Si los denigraba me convencía de que no eran deseables, de que no debía volver a las andadas, de que todo lo hacía por mí y para mí. Quería cortar toda relación con los demás para obligarme a escucharme. Me dolía, me gusta acompañar y hacerle la vida más fácil a los demás, pero si sólo sabía tomármelo a las malas, solo iba a causar daño a ese entorno.
Una de las cosas que descubrí durante ese tiempo fue que sí, me mataba a estudiar por impresionar a la nada más absoluta, pero también porque no soportaba la idea de no aprovechar todo mi potencial. Persistieron la comprensión de conceptos, la voluntad de sentarse horas a gastar la piel de los codos y la certeza de saber que por lo menos todo el trabajo se traduce en algún ahorro de tiempo o dinero futuro. Seguí⚊y sigo⚊trabajando por ese esfuerzo. Es lo que me demuestra que, en el fondo, puedo marcar una diferencia en mi vida más allá de los designios de la suerte y del azar.
A veces, cada vez más, me siento contenta conmigo misma. Y si no, lo vuelvo a intentar. Por difícil que sea.
Side B - Inspiración // Sentido
Regresemos al principio. Hay de esos momentos en la vida que un suceso en concreto en el momento correcto cambia tu perspectiva. Hoy fue esa carta. Hay algo que no he mencionado, pero esa amiga la hice en la universidad, es decir, cuando ya comencé a cambiar más para mí que por otros.
"Me inspiras". Inspirar, inspirar va más allá de contemplar un recorrido y que te feliciten por caminar. Inspirar es que algo de ese recorrido ha motivado a alguien a dar algunos pasos en su propio camino. Mi amiga no solo se refería a mi capacidad de estudio, sino a otras cosas mías que estaba tratando de cultivar⚊algunas de las mencionadas párrafos arriba, algunas que no mencionaré⚊a pesar de la falta de resultados. Tratando de ser yo misma, de perseguir lo que me hacía algún bien, mi amiga había encontrado algo que la empujaba a seguir esforzándose por su cuenta.
Todo retoma su sentido. Y no es porque alguien me haya dicho que lo estoy haciendo bien. Es porque es ahora, batallando por destruir los muros, convenciéndome de dar un martillazo un día y al otro también a esta idea deforme de mí⚊incluso si sigo reponiendo todos sus ladrillos; incluso si destruyo el pilar que la motivaba a ella; incluso si acabo emparedada, si me reduzco a polvo, si me reduzco a la nada⚊, es ahora que tengo la certeza de que no tengo ningún arrepentimiento de escucharme a mí.